viernes, 11 de octubre de 2019

IDOLO Y FIGURA GUINDA: "SUPER MARIO" VALDEZ...



Buen día, amable lector:

Entramos a Octubre, el mes donde muchos aficionados al Rey de los Deportes en el pacífico mexicano ven terminar la sequía en sus plazas con el inicio de la Temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, es por ello que en ésta ocasión les escribo acerca de una figura de Tomateros de Culiacán en su historia, un referente guinda de los 90´s y principios del actual milenio, nos referimos a MARIO VALDEZ, quien hoy en día se desempeña como Gerente Deportivo de la organización de la capital sinaloense y que en su etapa como pelotero vivió grandes momentos dentro del diamante, incluso llegó al béisbol de las Grandes Ligas y es por ello que se ha convertido en un ejemplo dentro y fuera del terreno de juego.

Esta anécdota se las escribo, en especial, por los bonitos recuerdos de todas esas temporadas de LMP, que por cierto, es mi número 29 y creo que ya le gano a Toño De Valdez, y es en ese peregrinar de ir al Estadio Ángel Flores cada campaña que me tocó ir viendo el desarrollo y madurez de un gran jugador guinda, para mi puede ser mencionado jugador franquicia, ganó prácticamente todo con mis queridos Tomateros de Culiacán y siempre con una disciplina envidiable, tanto al bat como con el guante, además de ser una persona intachable que lo llevó a tener una gran trayectoria como pocos en la MexPac, siendo una liga muy tentadora a la diversión pero que Mario Valdez siempre mostró su lado profesional.

Recuerdo que siempre llegaba muy temprano al estadio para realizar su rutina obligatoria de calentamiento al lado de otra gran estrella guinda como lo es Guillermo “Memo” Velázquez, los hermanos Magallanes, Rodrigo López, JR Phillips, el propio Benjamín Gil, Jacob Brumfield, Erick Young, Matt Stark y otros grandes peloteros, lo que realmente disfrutaba junto a mi grupo de amigos que asistíamos a cada juego, encabezados por Javier Guerrero, Martín Medina, el tremendo “Lobo” Achoy, y de vez en cuando un chilango de apellido Tamayo, que junto con su servidor vivimos muy buenas historias en el recinto beisbolero de Culiacán.

Mario Valdez Avelar nació el 19 de Noviembre de 1974 en Ciudad Obregón, Sonora y como pelotero profesional disputó muchas temporadas en el béisbol mexicano de LMP y LMB, teniendo un paso por Las Mayores durante tres campañas y en 2004 también estuvo presente en la pelota japonesa, desempeñándose principalmente como primera base y logrando ser visto por la MLB a los 19 años por medio de los Utica Blue Sox en 1993.

“Super Mario” fue tomado en la Ronda 48 en el Draft Amateur de la MLB en 1993 por la organización de Chicago White Sox pero debutaría en el “Big Show” hasta el 15 de Junio de 1997 con sólo una temporada disputada con el conjunto patipálido, para posteriormente volver a la acción del mejor béisbol del mundo en las campañas del 2000 y 2001 con el conjunto de Oakland Athletics donde tuvo mayor participación, terminando con un total de 37 juegos disputados con el equipo californiano con promedio de .238 AVG en su carrera, incluidos dos cuadrangulares y 21 carreras impulsadas.

Tras su paso por la pelota estadounidense y buscando continuar en los primeros planos, Mario Valdez llegó al béisbol nipón para enrolarse con Osaka Kintetsu Buffaloes en el 2004 y debutando el 02 de Julio de ese año, participando por un mes y medio en dicha liga para retornar a México con Sultanes de Monterrey, ligando 10 temporadas en la Liga Mexicana de Beisbol con escuadras como Vaqueros Laguna, Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca, con quienes tuvo su última aparición en verano durante el 2014.

Ya en el plano dentro de la Liga Mexicana del Pacífico, sus mejores momentos los tuvo con Tomateros de Culiacán a pesar de haber disputado campañas con otras organizaciones, debutando con la tropa guinda en la Temporada 1995-96 con 35 juegos donde vio acción, sumando 23 imparables y 5 producidas para terminar con AVG de .359 y dejar un buen sabor de boca con el club que sería su casa por 13 campañas, ganando 5 títulos de liga (1995-96, 1996-97, 2001-02, 2003-04 y 2014-15) y dos Series del Caribe (1996 y 2002), siendo el protagonista del primer título caribeño de los guindas al conectar el imparable que le dio el triunfo a México sobre República Dominicana y a la postre el cetro.

Mario Valdez también formó parte de selectivos aztecas en torneos internacionales oficiales, donde logró Medalla de Bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en el 2006.

Me despido de ustedes, agradeciendo el espacio que me permiten y dedicando éstas líneas a mi gran amiga Miriam Frías Ibarra, que es parte de nuestras vivencias como administrativa del Club Tomateros de Culiacán y pieza importante en la estructura del equipo, además de enviarle un especial saludo a mis siempre fieles compañeros guindas, mis hijos Jorge Efrén, Luis Fernando, Carla Cristina, Jorge Emilio y Bárbara Elisa…

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com



lunes, 5 de agosto de 2019

EL "GATO SALVAJE" ECUATORIANO: ÍTALO ESTUPIÑÁN...

Buen día, amable lector:


¿Qué tal amigos? Los saludo de nueva cuenta tras un merecido descanso y regresamos con otra de mis vivencias dentro del mundo deportivo, donde les hablaré acerca de un futbolista sudamericano que tuvo grandes momentos en el futbol mexicano y logró quedarse en la memoria de muchos aficionados que tuvimos la oportunidad de verlo en acción, formando parte de cuatro clubes aztecas durante su carrera y que logró un par de títulos, estoy hablando del “Gato Salvaje” ecuatoriano ÍTALO ESTUPIÑÁN en su paso por tierras aztecas desde mediados de los años 70s y que tuvo alrededor de una década desplegando su buen estilo de juego.

Esta anécdota es la primera que recuerdo haber tenido en mi infancia, ya que en 1974 su servidor tenía 5 años de edad y tenía la inquietud de aprender a leer, por lo cual le pedía a mi hermana mayor Lourdes que me apoyara, pues miraba a mi padre leer el Periódico Esto de manera que disfrutaba cada escrito, siendo un asiduo amante de la lectura y me platicaba lo que decían esas líneas del apartado deportivo de dicho diario para que yo pudiera ser parte de ese agradable momento en torno a una de mis mayores pasiones como lo son los deportes, por lo que mi hermana por fin accedió a cumplir mi deseo en unas vacaciones de fin de curso.

De esa manera inicia esta pequeña anécdota, pues en ese momento se hablaba y escribía mucho de Ítalo Estupiñán como uno de los mejores jugadores del momento, siendo constantemente nombrado en televisión con mucho sabor por el cronista Ángel Fernández y se perfilaba como todo un referente en el Toluca hasta pasar al América, además de ser un precursor de mi pasión al futbol durante mi niñez; cabe mencionar que para el comienzo del siguiente ciclo escolar empecé a jugar futbol y durante el trayecto que caminaba de la escuela al restaurante de mis padres, que eran alrededor de 100 mts, me iba cabeceando el balón pegado a la pared en alusión a Estupiñán como un gran rematador con la cabeza y donde su servidor soñaba con ser como él.

Así mismo, ese año cuando comencé a practicar el balompié, fuimos a un torneo a Querétaro por parte de la escuela y si pasábamos a la final nos llevarían a un juego en el Estadio Azteca contra Cruz Azul, cumpliendo mi sueño de disfrutar a mi ídolo de esa época, sin embargo, años más tarde se acabaría el encanto, pues el “Gato Salvaje” emigró al América y yo a ser fan de la máquina cementera.

Ítalo Eugenio Estupiñán Martínez nació el 1ro de Enero de 1952 en la provincia de Esmeraldas en Ecuador, siendo un elemento formado en el Macará del futbol de Ecuador y debutó con dicha institución a los 18 años en 1970, disputando un par de años hasta que emigró a El Nacional de dicho país, donde empieza a destacar y logra ver acción en la Copa Libertadores por primera ocasión, saliendo campeón de la liga ecuatoriana en 1973 y siendo seguido por muchos equipos fuera de su país natal, entre ellos varias escuadras del futbol mexicano a donde llegaría unos años después para continuar con una carrera que prometía mucho y se vislumbraban buenas cualidades para el joven nacido en Esmeraldas; cabe mencionar que Ítalo Estupiñán estuvo en la terma como nominado al mejor jugador de América en 1972 tras sus buenas actuaciones con El Nacional.

Para la Temporada 1974-75 llega a México para enrolarse en los colores del Deportivo Toluca con un precio que causaba mucha expectativa en su desempeño y que logró cumplir siendo monarca con el cuadro mexiquense en su primer año, siendo protagonista aquel 26 de Junio de 1975 cuando el Toluca le ganó 1-0 a los Panzas Verdes del León con una anotación de cabeza suya y que a la postre sería el resultado que garantizaba el campeonato para los escarlatas, por lo que se ganó el respeto y cariño de la afición en Toluca para posteriormente convertirse en uno de los ídolos que ha tenido el conjunto de los Diablos Rojos en su historia, además de regresar tras su retiro para desempeñar puestos directivos en la organización de la capital del Estado de México.

En 1977 pasaría a uno de los equipos referentes de México, como lo son las Águilas del América y rápidamente se convertía en uno de los jugadores más seguidos por todo el futbol azteca, ya que con sus cualidades mostradas en Toluca le daban esa etiqueta de protagonista, siendo parte importante del primer título para un club de Concacaf en la Copa Interamericana, donde los azulcremas levantaron el cetro en 1978 tras derrotar a Boca Juniors de Argentina en la Gran Final con un gol de Carlos Reinoso en tiempos extras tras tres encuentros jugados entre ambas oncenas.

Tras su paso con Toluca y América, el “Gato Salvaje”, como lo apodó el cronista Ángel Fernández, regresaría a Sudamérica para enfundarse en los colores de la Universidad Católica de Chile en la campaña de 1979-80, sin embargo, su paso por tierras chilenas sería breve y retornaría a México con el cuadro de Atletas Campesinos, para posteriormente sobresalir con el Puebla desde 1981 a 1983, donde tomó un segundo aire en su carrera y se apuntó otro título, ahora con los camoteros que eran dirigidos por un debutante Manuel Lapuente que tendría en Ítalo Estupiñán a uno de sus hombres de confianza para realizar esa hazaña de levantar la copa.

Después de algunos años, puso fin a su etapa como jugador profesional en 1986 tras disputar una temporada con el Émelec de Ecuador y dejando grandes impresiones en México, donde se convirtió en un hombre recordado a través de los años con par de campeonatos.

Enrolado como directivo, regresó al Deportivo Toluca y emprendió un negocio en Querétaro, para luego ser el coordinador de fútbol para los Diablos Rojos del Toluca y supervisor de escuelas de fútbol para el gobierno del Edo. de México, además de culminar un diplomado como entrenador de futbol.

Lamentablemente murió el 01 de Marzo del 2016 en Lerma, Edo. de México tras sufrir un infarto agudo en una plaza comercial, sin embargo, su legado quedó marcado y muchos nos quedamos impresionados por sus grandes cualidades en el terreno de juego.

Me despido de ustedes, agradeciendo el espacio que me permiten y dedicando éstas líneas a dos grandes amigos americanistas como lo son Pompeyo Campos Cedillo y José Ángel Astorga Palazuelos, además de enviarle un saludo muy especial a mi hermana María de Lourdes Sánchez Dávalos.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com


domingo, 20 de enero de 2019

GOLEADOR DE ÉPOCA: "CABINHO"...

Buen día, amable lector:

¿Qué tal amigos? Los saludo de nueva cuenta con otra de mis vivencias dentro del mundo deportivo, donde les hablaré acerca de uno de los mejores extranjeros que han llegado al futbol mexicano y que sin duda es el gran referente del goleo en la Primera División, un brasileño que figuró en la década de los 70s y 80s con sus grandes anotaciones y que actualmente ostenta el récord de goleo en el balonpié azteca: EVANIVALDO CASTRO “CABINHO”, un delantero letal que marcó toda una época en México.

Escribir esta anécdota para mí es sublime, como cuando escribí sobre Miguel Marín y por ahí andan otros extranjeros en espera de que su servidor tenga el honor de escribir sobre ellos, además de haberlos visto y conocido.

A “Cabinho” me toca verlo en persona en diversas y múltiples asistencias al glorioso Club Guadalajara, además de los partidos en el mítico Estadio Jalisco y mis amigos y yo soñábamos con pegarle a la pelota como él, una pegada espectacular en tiros libres que nosotros apenas levantábamos el balón, sin embargo, reconocíamos la calidad de un auténtico jugadorazo de época.

Para su servidor, era un deleite verlo jugar contra Chivas, Jalisco, Tecos y Leones Negros, esa gran rivalidad de “Cabinho” ante sus paisanos cariocas de la U de G; nunca podré olvidar las emociones en vivo de verlo jugar y entrenar, además de seguir sus goles por TV con repeiciones incluidas, donde mostraba su poder de golpeo a la pelota y su potencia al correr, muestras de un 9 natural.

Su sencillez como persona y su amor por México lo llevaron a ganar 8 campeonatos de goleo, 7 de ellos consecutivos donde destacaban 4 cetros con Pumas, 3 con el Atlante y uno más con los Esmeraldas de León, hasta que llega Norberto Outes de Argentina y le arrebata el título jugando con las Águilas del América; en lo personal, me quedo con la idea de que la UNAM y sus seguidores le han quedado a deber como reconocimiento al buen “Cabinho”.

Evanivaldo Castro Silva nació el 28 de Abril de 1948 en Salvador de Bahía, Brasil y fue un futbolista forjado en las inferiores del Flamengo, club donde debutó a los 21 en la campaña de 1969, no sin antes pasar por América SP donde marcó 17 goles en 24 partidos en lo que fueron los inicios de un mítico goleador durante toda su carrera.

Además del Flamengo, “Cabinho” integró las filas del Portuguesa y Atlético Mineiro antes de llegar a México en 1974, sumando 36 dianas en 98 partidos de experiencia en el futbol brasileño y un campeonato Paulista (1973), números que le valieron una oportunidad para emigrar de su país natal y llegar a los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, con quienes iniciaría una gran etapa en su vida dentro del deporte.

“Cabinho” convertiría 16 tantos en su campaña debut con la escuadra felina, ganando la Copa México de la Temporada 1974-75 donde fue el máximo goleador con 14 y para la 76-77 lograría el primer título de liga de los universitarios en su historia, siendo parte fundamental con 35 goles y el título de goleo del certamen, siendo uno de cuatro campeonatos como el líder anotador del futbol mexicano con la institución del Pedregal, incluso compartió el trofeo como goleador de la Temporada del 78 con Hugo Sánchez, ambos cerraron con 26 tantos y compartían la delantera de Pumas; ese certamen marcó un hecho circunstancial en el conjunto auriazul, pues “Hugol” igualó a “Cabinho” en el liderato de goleo a través de la vía penal, sin embargo, el brasileño era el cobrador oficial del equipo y tras esa campaña, Hugo Sánchez partiría al futbol español con el Atlético de Madrid.

Aquel cuadro universitario contaba con grandes figuras en su alineación, encabezados por la dupla entre “Cabinho” y Hugo Sánchez, Manuel Manzo, Leonardo Cuellar, Enrique López Zarza, Arturo Vázquez, el argentino Jorge Paolino, Héctor Sanabria y Horacio Sánchez en la portería, dirigidos por el recordado DT Bora Milutinovic, mientras que un año más tarde se sumarían los brasileños Edu y Ricardo “Tuca” Ferreti.

Evanivaldo Castro terminaría su etapa con la UNAM en el año de 1979 como el jugador con más tantos en la historia del equipo con un total de 151.

Su siguiente equipo fueron los Potros de Hierro del Atlante, donde sumó tres títulos de goleo más en su carrera y se convirtió en el máximo romperredes del conjunto azulgrana con 108 dianas en 134 PJ; posteriormente pasaría a los Esmeraldas de León en la campaña de 1983, club donde lograría su último campeonato de goleo y sería semifinalista del torneo.

Regresó a Brasil con el Paysandú pero no tendría actividad, por lo que volvió a México con Tigres de la UANL para retirarse, cerrando su carrera con 312 goles en México y ser el máximo anotador en la Primera División de nuestro país, superando a grandes figuras como Carlos Hermosillo, Jared Borgetti y José Saturnino Cardozo.

En total anotó 419 goles en su fructífera carrera como futbolista, ganando 8 títulos de goleo en México y posteriormente dirigiría en nuestro país a Lobos BUAP en 2002, forjando una gran época como un delantero infalible y letal ante el arco rival.

Me despido de ustedes con dedicatoria para mi cuñado Jesús Ramón Mendívil Barreras, puma de corazón y espero haya conocido al protagonista de ésta anécdota, además de mandarle saludos muy especiales a mi compadre Carlos Alberto Pinto Verdugo y su hermano José Luis, dos pumas recalcitrantes, de esos que no saben perder.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com

jueves, 10 de enero de 2019

DELANTERO DE ÉPOCA: LUIS FLORES OCARANZA...

Buen día, amable lector:

Los saludo de nuevo queridos y amables amigos que me siguen en este espacio de anécdotas en torno al deporte, donde continuamos escribiendo acerca de personajes que han marcado a su servidor y por ello iniciamos el año con un jugador qué pasó por las filas de mi amado Cruz Azul, un delantero mexicano letal y miembro de una familia futbolera dentro del balonpié azteca, me refiero a LUIS FLORES, gran futbolista de los 80s y 90s que figuró en México y tuvo un paso por el “viejo continente”.

Esta es otra gran anécdota vinculada a mi equipo y raíces, pues a Luis Flores me tocó conocerlo y tratarlo durante dos épocas de su carrera, la primera como jugador de Pumas de la UNAM cuando visitaba 4 veces la ciudad de Guadalajara por torneo de liga más las finales enfrentando a los 4 grandes de la Perla Tapatía como eran U de G, UAG, Atlas y Chivas, siendo un deportista siempre moderado y consciente de lo que lograría en su carrera como futbolista; hermano de un gran cruzazulino y mundialista mexicano, “Nacho” Flores, un lateral derecho que tuve la oportunidad de conocer y convivir cuando era niño, siempre con un trato amable y cordial.

Luis Flores pudo progresar en su carrera al “cruzar el charco” para jugar en el futbol español, teniendo bastantes buenas actuaciones y resultados a pesar de haber tenido una difícil adaptación, sin embargo no convenció del todo y regreso a México con su característico olfato goleador y talento que lo llevarían a regresar a tierras ibéricas, para finalmente terminar su carrera de nuevo el suelo mexicano, donde de nueva cuenta pude tratarlo en su paso por Chivas, recordando la obvia pregunta que se le hace a un jugador que emigra y regresa a nuestro país: “Luis, ¿Porqué no te estableciste en España?”, a lo que Luis Flores me contestó: “Amigo, como dijo el Esto, extrañamos las gorditas y tostadas de mi México querido”.

Luis Enrique Flores Ocaranza nació en la Ciudad de México el 18 de Julio de 1961 y fue forjado en las fuerzas básicas de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, club donde debutó en Primera División en la campaña de 1980, donde se consagró como un hombre con gran olfato goleador y que rápidamente se acopló al sistema de juego del conjunto felino, saliendo campeón de Liga en la Temporada 1980-81 y de la Copa Interamericana; Flores estuvo con el equipo universitario hasta la campaña del 86 tras pasar al Sporting Gijón del futbol español, no sin antes dejar una marca de 61 goles en 161 partidos con Pumas de la UNAM.

Su llegada al futbol ibérico se vio coronada con su debut el 30 de Agosto de 1986 ante el Athletic Club y tuvo un buen arranque en su andar europeo al culminar con 12 tantos en 31 cotejos, pero tras acabar la temporada regresó a México para reintegrarse a las filas felinas y lo hizo de gran forma, pues resultó campeón goleador con 24 dianas en la campaña 1987-88 y así llenarle el ojo al Valencia para retornar al balonpié español.

Luis Flores buscó hacerse un lugar en el conjunto valenciano pero sólo sumó 6 goles en 36 partidos, lo que repercutió para dejar a un lado su continuidad en dicha liga y retornar a tierras aztecas pero ahora enfundado en los colores del Cruz Azul, donde estuvo hasta 1991 y tuvo grandes actuaciones, marcando un total de 20 goles en 50 partidos durante su etapa como delantero cementero.

Para 1992 llegaría al Atlas de Guadalajara con la intención de retomar el gran nivel deportivo, mismo que tuvo buenos partidos y que le sirvió para marcar 12 anotaciones en 47 juegos con el conjunto rojinegro; Flores pasaría en 1993 a las Chivas Rayadas donde sólo disputó 7 encuentros y fue el equipo con el que se retiró como futbolista, dejando un total de 133 goles en su carrera tanto en México como en España.

El delantero capitalino también fue un recurrente seleccionado nacional en varias competencias internacionales, debutando con el Tri el 29 de Noviembre de 1983 y disputó la Copa del Mundo de México 86, la Copa América de 1993 y en las Eliminatorias rumbo al Mundial de Estados Unidos 94, dejando un total de 29 goles en 62 juegos con la selección.

Todos recordamos aquel año 1993 en el partido que definía las aspiraciones de México de cara al Mundial de Estados Unidos 94, donde el Tri derrotó 2-1 a Canadá con un gol de Francisco Javier “Abuelo” Cruz en jugada del propio Luis Flores, quien llegaba mermado por una lesión en la rodilla, sin embargo, Flores llegó a línea de fondo para meter un centro que Hugo Sánchez peinó a primer poste y que Cruz cerró la pinza para la anotación que le dio el pase a los mexicanos a la justa mundialista.

Al terminar su carrera como futbolista, incursionó como director técnico de los Pumas de la UNAM en el Torneo de Invierno 96, para posteriormente dirigir a Veracruz en la Primera “A” (1999) y al Celaya en el año 2000, así mismo, desempeñó el cargo de director deportivo del Necaxa en 2005.

Me despido con un gran saludo a una mujer rojiblanca, mi hermana Quetzy Sánchez Dávalos y dedico éstas líneas a mi gran amigo cruzazulino Miguel A. Tamayo Olmos.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com

miércoles, 19 de diciembre de 2018

PODER TAPATIO: LUIS ALFONSO GARCIA...

Buen día, amable lector:

Nos adentramos a la recta final de la campaña 2018-19 en la Liga Mexicana del Pacífico y con ello se viene la etapa más emocionante del circuito invernal, considerado por muchos como el mejor beisbol en nuestro país, por lo que esta anécdota será acerca de un gran pelotero que figuró por varios años en LMP y también brilló en la LMB, destacando por su poderío en las muñecas y ser un bateador de respeto, me refiero a LUIS ALFONSO GARCÍA, quien vive su primer año como coach de bateo con Naranjeros de Hermosillo pero que por mucho tiempo fue pieza clave en la ofensiva del conjunto sonorense.

Esta es una buena anécdota que la escribo con mucho fanatismo al beisbol y como buen correligionario de un grande en el deporte jaliscience, uno de los mejores bateadores mexicanos con mucho poder, todo corazón y cumplidor desde sus inicios al creer en sí mismo para alcanzar bastantes logros en su carrera como pelotero.

Luis Alfonso García siempre se caracterizó por la fuerza en sus muñecas y lo pongo sólo por debajo de Héctor Espino, un jugador envidiable al que me toca seguirlo desde sus inicios en la Liga Mexicana del Pacífico y para mí siempre fue un denominado “Caballo” del Rey de los Deportes; en su carrera dio grandes resultados al por mayor, jugando para él y no por los récords plasmados en los libros, sin embargo sus números lo llevaron a un lugar muy alto en la lista de bateadores en la MexPac.

Recuerdo que hace algunos años tuve la oportunidad de conocerlo en un restaurante de mariscos en Culiacán, propiedad de unos grandes amigos que frecuento seguido: Mariscos El Moy, y ahí me tocó esa suerte de convivir de cerca con un grande del beisbol de la LMP y del beisbol mexicano, donde recordamos ese pasaje donde un HR suyo eliminó a Estados Unidos en su camino rumbo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Luis Alfonso García Álvarez nació el 05 de Noviembre de 1978 en Guadalajara, Jalisco e inició desde muy joven su andar por el Rey de los Deportes, hasta que en 1997, a la edad de 19 años ingresó al sistema de Ligas Menores de la MLB con la organización de Medias Rojas de Boston, pasando por Cardenales de San Luis, Indios de Cleveland, Dodgers de Los Angeles y finalmente Mets de Nueva York, donde se quedó cerca de llegar al “Big Show” pero decidió terminar su etapa en el beisbol estadounidense, no sin antes dejar un total de 132 “vuelacercas” y 457 impulsadas en sucursales, producto de 800 imparables y un .276 en su AVG.

Hay una versión de que el oriundo de la “Perla Tapatía” sufrió un boicot en Ligas Menores para no ser ascendido a la “Gran Carpa”, ya que un cuadrangular de Luis Alfonso significó la eliminación del equipo estadounidense de cara a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y justamente el manager del cuadro de las barras y las estrellas era su dirigente en sucursales, lo que varios medios señalaron como la principal razón para no recibir una oportunidad en Grandes Ligas.

En 2005 llegaría a Sultanes de Monterrey, equipo que sería su casa por 10 años y donde figuró hasta el 2014, siendo parte del equipo campeón en 2007 y que ganó los títulos de zona en 2006, 2007 y 2008, destacando por su bateo y gran personalidad dentro del terreno de juego.

El tapatío incursionó en el beisbol asiático entre 2011 y 2012, participando en la Liga Japonesa con Tohoku Rakuten Golden Eagles y donde conectó 15 cuadrangulares con 64 carreras producidas, dejando un .245 en su porcentaje de bateo durante su periodo en una de las ligas más competitivas del mundo, sin embargo, regresó a México en 2013 para continuar su participación en el circuito de la LMB con Sultanes.

Tras su retorno a la pelota azteca, Luis Alfonso participó en las temporadas del 2015 y 2016 con Leones de Yucatán, pasando en 2017 a Diablos Rojos del México y este año inició con Guerreros de Oaxaca para luego portar la casaca de Generales de Durango, convertido en todo un veterano que aporta mucha experiencia y consejos a los nuevos peloteros de la liga, teniendo hasta el momento 260 HR en LMB y más de 1000 carreras producidas en dicho circuito a lo largo de su carrera.

Pero vayamos a su trayectoria en la Liga Mexicana del Pacífico, donde debutó en la Temporada de 1999-2000 pero con muy poca actividad, teniendo sólo 6 turnos al bat con el conjunto de Naranjeros de Hermosillo, sin embargo, nacía un romance que duraría por más de 18 años con grandes noches para el jaliscience.

Con el cuadro de la capital sonorense logró 4 campeonatos y un título de Serie del Caribe como pelotero, disputando un total de 748 juegos con más de 400 anotadas, teniendo en su cuenta 148 cuadrangulares en la liga para ser el 4to lugar (junto a Andrés Mora) en dicho departamento en la historia de la LMP, sólo por detrás de Héctor Espino, Eduardo Jiménez y Matías Carrillo, además de ser el 3er lugar en Slugging de todos los tiempos en la liga con .483 y el décimo en carreras producidas con 498, mientras que su porcentaje de bateo quedó en .261 durante su carrera.

Luis Alfonso García se retiró como jugador activo de la MexPac tras la campaña 2017-18, donde tuvo acción en sólo 16 juegos, por lo que el Presidente del Consejo Administrativo de Naranjeros, Enrique Mazón Rubio, le ofreció formar parte del cuerpo de coaches del equipo a partir de la temporada que actualmente tiene su curso, uniéndose a un cuerpo técnico con nombres como Cornelio García, Maximino León, Adulfo Camacho y liderados por el manager Bronswell Patrick, quienes han tenido un gran trabajo y tienen a Naranjeros como un serio aspirante al título.

Considero que Luis Alfonso ha puesto grandes números para merecer el retiro de su número con Naranjeros de Hermosillo, siendo todo un caballero dentro del terreno de juego y que siempre se distinguió por su poder al momento de hacer swings.

Me despido de ustedes con un cordial y especial saludo a un gran amigo, quien por cierto fue homenajeado por Tomateros hace algunas semanas, Rodrigo López; dedicándole éstas líneas a Humberto Areizaga y al buen amigo Aarón Areizaga.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com

domingo, 9 de diciembre de 2018

HISTÓRICO CON CARDENALES DE SAN LUIS. WILLIE MCGEE...

Buen día, amable lector:

Los saludo de nueva cuenta, esperando que se encuentren muy bien y agradeciendo su tiempo para leer estas pequeñas anécdotas que su servidor les relata sobre mis vivencias en el mundo deportivo, mismas que escribo con mucho gusto para todos ustedes.

Seguimos recordando a grandes peloteros de la “Gran Carpa” y en esta ocasión les escribo sobre un jugador destacado en los años 80s que figuró principalmente con Cardenales de San Luis en las Grandes Ligas, un personaje poco mediático pero que “hablaba” dentro del diamante con bastante velocidad y mucha inteligencia en su juego, apodado “El Venado” aunque algunos afirman que el propio jugador no tenía la idea de su mote en los países latinos, nos referimos a WILLIE MCGEE.

Otra gran anécdota de mi infancia, llena de beisbol y referente a un jugador conocido en México por su buen juego, rápido al momento de estar en ls bases y que era mucho del agrado de mi señor padre (QEPD), por lo que su servidor disfrutaba mucho ver a Cardenales con Willie McGee y así iniciar un seguimiento a un pelotero que marcó época con San Luis, escribiendo su nombre en la historia de la MLB con aquella gran actuación en la Serie Mundial de 1982 donde conectó par de cuadrangulares y fue pieza clave en el juego 3 ante Milwaukee; cabe mencionar que Willie inició su andar en el beisbol de las Grandes Ligas en sucursales de mis adorados Yankees de Nueva York.

Willie Dean McGee nació el 02 de Noviembre de 1958 en la bahía de San Francisco, California y desde joven destacó en el Rey de los Deportes, graduado de Harry Ells High School en Richmond en 1976 para ser tomado en el Draft (7ma ronda) de peloteros amateur por Medias Blancas de Chicago, sin embargo, McGee declinó jugar para los “patipálidos” y regresó al beisbol colegial con Diablo Valley Community College, decisión que transformaría su formación de manera positiva y meses después fue seleccionado en la primera ronda del Draft de 1977 por Yankees de Nueva York.

Willie estuvo en Ligas Menores del conjunto neoyorquino de 1977 hasta 1981, figurando regularmente en Clase Doble A, pero para 1982 llegaría la oportunidad de pasar a sucursales de Cardenales y eso marcó su carrera, pues inició en Triple A con buenos números y el 10 de Mayo de ese año debutó en las Grandes Ligas e inició una estupenda carrera con los “pájaros rojos”, misma que lo llevaría a ser una figura inmortal dentro del beisbol.

Su inicio con Cardenales no pudo ser mejor, pues logró coronarse en su año debut y ganar el anillo de Serie Mundial, siendo clave en el juego 3 del Clásico de Otoño para aspirar al que sería su único campeonato dentro de las Grandes Ligas; en aquel enfrentamiento por el título, San Luis enfrentó a Cerveceros de Milwaukee y se impuso en 7 juegos, destacando nombres como Ozzie Smith, Bruce Sutter, George Hendrick, Joaquín Andújar, Lonnie Smith, Jim Gantner y el propio Willie McGee, todos ellos dirigidos por el manager Whitey Herzog.

McGee seguiría con San Luis hasta la Temporada de 1989, ya que un año después pasó a Atléticos de Oakland donde sólo disputo una campaña.
De 1991 a 1995 jugaría con el equipo de su ciudad natal, Gigantes de San Francisco y luego formaría parte de Medias Rojas de Boston (1996), para cerrar su intachable carrera con el equipo de sus amores, Cardenales de San Luis al retirarse el 03 de Octubre de 1999, donde se vivió un gran homenaje con todos los peloteros portando el mítico número 51 en sus jerseys desde Busch Memorial Stadium.

Willie McGee conectaría 2254 hits en más de 2200 juegos que disputó en su carrera de 18 años en el “Big Show”, produciendo 856 carreras y anotando 1010, cerrando con un AVG de .295 de por vida con 352 bases estafadas; su mejor año en Grandes Ligas fue en 1985, donde logró conectar 216 imparables y obtuvo el premio como MVP de la Liga Nacional con Cardenales.

En su carrera ganó diversos premios, destacando el anillo de Serie Mundial en 1982 y su MVP NL en 1985, fue seleccionado cuatro veces al Juego de Estrellas, ganó 3 Guantes de Oro y un Silver Slugger Award, ganando dos veces el título de bateo en la Liga Nacional.

Willi McGee ingresó al Salón de la Fama de Cardenales en 2014 y desde Octubre del 2017 forma parte del cuerpo de coaches del conjunto sanluisino, enrolado con el desarrollo de jugadores y aconsejando a peloteros.

Sin duda alguna, el popular “Venado” es un estandarte en la historia de los “pájaros rojos”, destacando como un jardinero muy seguro que lo llevaría a ganar 3 Guantes de Oro y teniendo grandes actuaciones ofensivas, mismas que quedarán en la menta de muchos aficionados.

Me despido de ustedes con la misma alegría de siempre, aprovechando las fechas decembrinas para mandar un saludo a mis hermanos, Carmelita Guerrero Quintero y al gran Armando Guerrero Quintero, el “Jefe”; así mismo, le dedico estas líneas a toda la familia Sánchez que siempre han estado conmigo en mis vivencias.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com

sábado, 1 de diciembre de 2018

EL MAXIMO ROBADOR DE BASES EN LA MLB: RICKEY HENDERSON...

Buen día, amable lector:

¿Qué tal queridos amigos? Espero se encuentren muy bien y listos para leer este espacio lleno de anécdotas que con mucho gusto les relato, donde semana a semana les escribo un poco sobre las grandes vivencias de su servidor dentro del emocionante mundo de los deportes.

En esta ocasión regresamos al Rey de los Deportes, una disciplina que cada día avanza mucho en su juego y donde la tecnología forma parte importante para el desarrollo del mismo, ya que cada día se le brinda un mayor confort al pelotero para que se desempeñe de mejor manera en el terreno de juego y rinda más para su equipo; es por ello que viene a mi memoria uno de los míticos jugadores que ha tenido el beisbol de las Grandes Ligas, que fue un adelantado a su época y que posee algunos récords inalcanzables en la era moderna en base a su tremenda velocidad e inteligencia sobre las bases: RICKEY HENDERSON.

Esta anécdota la escribo con la seguridad de que la gran mayoría conocemos la historia y tenemos un “Rickey Henderson” por dentro, lo cual nos permite desarrollar en gran medida lo que más nos gusta hacer, lo cuál aplicamos en nuestra vida día a día.

A Rickey lo vi desde muy pequeño y no había necesidad de seguirlo diario, pues nada más se ocupaba hablar un poco sobre beisbol y todo mundo reconocía a Henderson por su gran velocidad en las bases, siendo un deleite para quienes disfrutábamos verlo en acción durante su carrera en Grandes Ligas.

El máximo robador de bases en la historia tuvo un pequeño paso en la Liga Mexicana del Pacífico en sus inicios, llevando su presencia y cualidades a Mayos de Navojoa; años más tarde, en 1991, su servidor llega a trabajar a Sonora donde hice algunos buenos amigos, quienes al momento de charlar del “Rey de los Deportes, siempre mencionaban el paso de Rickey por nuestra liga como si todavía estuviera jugando, por lo que agradezco y reconozco a este gran jugador, quien es uno de muchos peloteros que llegan a México y posteriormente brillan en el mejor beisbol del mundo en la MLB, además de que estuvo enfundado en la casaca de mis adorados Yankees de Nueva York durante una parte importante de su carrera.

Rickey Henley Henderson nació el 25 de Diciembre de 1958 en Chicago, Illinois, donde inició su etapa como atleta y desarrolló grandes cualidades físicas, mismas que lo llevaron a destacar en su etapa Pre-Universitaria en el Tecnológico de Oakland a mediados de los 70s, participando en las disciplinas de beisbol, basquetbol y futbol americano, sin embargo se decidió por continuar su etapa deportiva en el Rey de los Deportes.

Henderson fue tomado en la 4ta ronda del Draft de la MLB en 1976 por Atléticos de Oakland y rápidamente se integró a las Ligas Menores del conjunto californiano con Boise A’s, terminando la campaña con AVG de .336 y siendo ascendido para el siguiente año con Modesto A’s, sucursal donde rompió el récord de bases robadas en una campaña y logrando 357 estafas en pocas temporadas, motivo por el cuál fue llamado a la organización grande de Oakland unos años después.

Antes de figurar en la Gran Carpa, Rickey Henderson participó con Mayos de Navojoa en la Liga Mexicana del Pacífico durante la temporada 1978-79, donde registró pocas actuaciones para luego regresar al beisbol estadounidense.

Su debut en las mayores se dio el 24 de Junio de 1979 con Atléticos, adaptándose muy rápido al sistema de juego y siendo un peligro inminente al momento de colocarse en las bases, lo que terminó siendo fundamental en sus inicios y durante toda su carrera profesional; Henderson logró 130 bases robadas e 1982 para implantar el récord en dicho departamento dentro de las Grandes Ligas, lo que llevó a varios equipos a darle seguimiento y finalmente pasaría a Yankees de Nueva York para Diciembre de 1984 durante el mercado invernal.

Rickey destacó desde su primer año con el equipo de la “Gran Manzana” al liderar los casilleros de carreras anotadas y bases robadas, además de ganar The Silver Slugger Award como mejor bateador de su posición; durante 4 campañas como Yankee, implantó el récord de estafas hasta que Derek Jeter lo rompió en 2011, sin embargo, “The Captain” disputó 1700 juegos más que Henderson como miembro del cuadro neoyorquino en la MLB.

Henderson venía de una de sus mejores temporadas a la ofensiva como “Mulo de Manhattan”, pero eso no influyó para que se quedara en el equipo y regresó a Oakland a mediados de la temporada de 1985, llegando a la Serie Mundial y coronándose, siendo pilar a la ofensiva durante la postemporada con .411 en su porcentaje de bateo y 11 estafas; así mismo, Rickey tendría otra gran campaña en 1990 que lo llevaron a ganar el trofeo como Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

En 1993 pasaría a Azulejos de Toronto donde ganó otro anillo de Serie Mundial, para posteriormente enfundarse en las franelas de Padres de San Diego, Angelinos de Anaheim, Mets de Nueva York, Marineros de Seattle, Medias Rojas de Boston y finalmente Dodgers de Los Ángeles, donde se retiró como pelotero el 19 de Septiembre del 2003.

Henderson poseen el récord de más bases robadas en una temporada y en toda la historia de las Grandes Ligas con 130 y 1406 respectivamente, además de carreras anotadas con 2295, dejando un AVG de por vida de .279 con 3055 imparables, siendo inmortalizado desde 2009 al Salón de la Fama de la MLB en Cooperstown con el 94.8% de las votaciones.

Entre sus logros deportivos, además de sus récords, destacan sus dos anillos de Serie Mundial, fue 10 veces llamado al Juego de Estrellas, fue MVP de la Americana en 1990 y MVP de la Serie Mundial de 1989, ganó 3 Silver Slugger Award y 1 Guante de Oro, liderando las mayores en bases robadas durante 12 campañas y su número 24 está retirado por Atléticos de Oakland.

Sin duda alguna, Rickey Henderson es un personaje dentro del beisbol en la historia y siempre será recordado por su rapidez al momento de estafarse las almohadillas.

Me despido de ustedes con un saludo muy especial a todos mis amigos sonorenses que me leen, además de dedicarle éstas líneas a mi estimado amigo y gran persona Lic. Luis González Saldaña.

Nos escribimos pronto, amigos...

Jorge Luis Sánchez Dávalos
jorge.deportes@hotmail.com